PENSAMIENTOS SUGERENTES

"Conócete a ti mismo".
Sócrates, recordando la sentencia del dios Apolo, inscrita en la entrada del Templo de Delfos

"No es mirando a la luz como se vuelve uno luminoso, sino vertiendo luz en la propia oscuridad."
Carl Gustav Jung

"En general, los hombres no quieren que se les enseñe a pensar bien; prefieren que se les diga qué han de creer."
K. Gunnar Myrdal

"Una virtud básica del hombre es el pensamiento. ... Y tu vicio básico, la fuente de tus males, es ese acto antiético que algunos practican pero que no desean admitir: el acto de dejar la mente en blanco; la voluntaria suspensión de la propia conciencia, la negación a pensar; no la ceguera, sino el rechazo a ver, no la ignorancia, sino el rechazo a conocer."
Ayn Rand. La rebelión de Atlas.

"No querría con esta obra ahorrar a los demás el que piensen; al contrario, si fuera posible, querría incitarlos a pensar personalmente."
Wittgenstein

martes, 19 de abril de 2011

Sobre la economía social y la prosperidad: una perspectiva desde la psicología humanista y la economía moral. Parte III

Economía Humanista del Florecimiento Humano

La autorrealización es… un proceso de actualización de las propias potencialidades en cualquier momentos, en cualquier grado. … Implica realizar los Valores-del-Ser.

Abrahan Maslow. La personalidad creadora.

A continuación resumimos una pequeña parte de un artículo del economista mexicano Julio Boltvinik, para comunicar la concepción de una economía humanista, centrada en la autorrealización o en el florecimiento humano, exponiendo su concepción de la riqueza/pobreza humana y económica.

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1)    Defino lo bueno como florecimiento humano, al que entiendo como desarrollo de las fuerzas esenciales humanas, es decir, como desarrollo y satisfacción de necesidades, y desarrollo y aplicación de capacidades.

2)    El objetivo último de las políticas públicas deberían ser… el pleno florecimiento humano de todos.

3)    Distingo riqueza y pobreza humanas de riqueza y pobreza económicas. Dentro de cada una distingo la dimensión del ser y la del estar (ser o estar rico/pobre). El ser de la riqueza (pobreza) humana caracteriza a quien necesita mucho (poco) y ha (no ha) desarrollado sus capacidades en profundidad y en extensión. El estar de la riqueza (pobreza) humana se define por el grado de satisfacción (insatisfacción) de las necesidades y de aplicación (no aplicación) de las capacidades efectivamente desarrolladas por el individuo.

4)    El florecimiento humano lo podemos concebir … como la realización de la esencia humana en la existencia individual concreta, la medida en la cual el individuo se despliega libre y multilateralmente a través del desarrollo y ampliación de sus necesidades y capacidades, que tienden, como su conciencia y su ser social, a la universalidad. El ser humano necesita ir más allá de la satisfacción de sus necesidades deficitarias (los tres primeros niveles en la jerarquía de Maslow: necesidades fisiológicas, de seguridad y de afecto-pertenencia). Para el florecimiento humano se requiere también que, a través del trabajo o del amor, o mejor de las dos, la persona realice lo que potencialmente es como ser humano…: su potencial de universalidad, de libertad, de creatividad, de conciencia.

5)    [Por la alienación]… de la prevalencia de la división social espontánea del trabajo… resulta necesario realizar la evaluación tanto a nivel societal como individual, subdividiendo el eje de florecimiento humano en estos dos niveles, llamándole progreso social al primero y desarrollo de las fuerzas esenciales al segundo. El progreso social lo podemos concebir como la constitución de los presupuestos de un desarrollo irreprimido y rápido de las fuerzas esenciales humanas. …Tanto el nivel societal como individual del eje de florecimiento humano se subdivide en dos: la dimensión del ser y la del estar. A nivel societal se distinguen la creación de las condiciones (presupuestos) para el desarrollo de las necesidades y capacidades (en las dimensiones del ser) y la creación de las condiciones para la satisfacción de las necesidades y para la aplicación de las capacidades (en la dimensión del estar). A nivel individual se subdivide en el ser y el estar de la pobreza/riqueza humana.

6)    El eje del nivel de vida (ENV) es… la perspectiva económica del [eje de] florecimiento humano (EFH). Si bien en ambos ejes está el ser humano con todas sus necesidades y capacidades, el ser humano completo, en el eje del nivel de vida lo miramos sólo desde la perspectiva económica: desde el punto de vista de los recursos y condiciones económicas (empleo y condiciones de trabajo, por ejemplo). Igual que con la pobreza/riqueza humana, en la pobreza /riqueza económica podemos distinguir la dimensión del ser y del estar. La pobreza económica es sólo el primer obstáculo a vencer para que el florecimiento humano sea posible. Pero es un obstáculo que la inmensa mayoría de los habitantes del planeta no han superado. El otro obstáculo importante es la alienación. … Si al vender las capacidades a otro para sobrevivir, … si en ese uso que ese otro hace de sus capacidades humanas la persona no se siente realizada, no siente sus fuerzas esenciales transformando al mundo y transformándose a sí misma, si sólo siente cansancio y tedio… ¿qué sentido tiene que la paga recibida sea suficiente para sobrevivir si al día siguiente, y al año siguiente, será igual?... La pobreza y la alienación son los dos obstáculos fundamentales para el florecimiento humano.

7)    Podemos distinguir cuatro conceptos de riqueza/pobreza: 1) humana del ser, 2) humana del estar, 3) económica del ser, 4) económica del estar. Estas categorías son distintas a la categoría usual de pobreza, que si bien se acerca a la económica del estar, tampoco coincide con ella…

8)    Al introducir capacidades para constituir la dupla necesidades-capacidades, y además al hacer explícito que el eje del nivel de vida (ENV) es sólo un eje derivado del de florecimiento humano (EFH), la lógica del estudio de estos temas (pobreza, nivel de vida, florecimiento humano) se transforma radicalmente. Se hace evidente la interacción entre necesidades y capacidades. La persona bien alimentada, sana y educada puede desarrollar ciertas capacidades de trabajo. Aquí queda claro cómo la satisfacción de necesidades hace posible el desarrollo de capacidades en las personas. Pero en las sociedades capitalistas, las capacidades individuales tienen que venderse en el mercado de trabajo para poderse aplicar. Esta venta puede ser para un trabajo de sobrevivencia (Kafka haciendo un trabajo que odia en una oficina) o para un trabajo de autorrealización. …En el primer caso, el individuo sólo aplica algunas de sus capacidades menores [probablemente no esencial para una experiencia de flujo o en la que sienta que realiza su ser], mientras  que en el segundo caso aplica sus capacidades fundamentales y las desarrolla. … Pero las capacidades tienen que venderse no sólo para aplicarse (y seguirse desarrollando) sino para hacer posible la satisfacción de las necesidades, que a su vez hacen posible la reproducción de las capacidades.

9)    Estamos acostumbrados a pensar en las necesidades en términos estáticos como si el bebé recién nacido tuviese las mismas necesidades que la persona adulta. … Si tomamos el esquema [completo] de necesidades de Maslow… resulta claro que no todas las personas adultas han desarrollado las siete (7) necesidades: los [muy] ‘pobres’ … pueden estar dominados por las necesidades fisiológicas y las demás necesidades pueden casi no existir. Otras  personas que no son [tan] pobres pueden haber quedado atrapadas en alguna necesidad insatisfecha, como el afecto, y no haber desarrollado las necesidades de estima ni de autorrealización; muchos no desarrollan las necesidades estéticas, y en cuanto a las cognitivas, la mayor parte se queda en los niveles elementales de las mismas. … Una persona con las necesidades extensionalmente desarrolladas tendrá las siete necesidades identificadas por Maslow y predominará en ella la motivación de crecimiento, siendo la autorrealización [de su ser] la necesidad primordial.  Pero por desarrollo de las necesidades también debemos entender su desarrollo cualitativo, su humanización creciente o su profundización.
10) La esperanza de muchos seres humanos, que viven para sobrevivir, está afincada en el tiempo libre. Al margen del trabajo de sobrevivencia, piensan que en el tiempo libre podrán hacer lo que siempre han querido hacer o convertirse en lo que siempre quisieron ser. … La mayoría, sin embargo, termina desperdiciando ese valioso, escaso o abundante, tiempo libre frente al televisor viendo programas chatarra que ni siquiera lo enriquecen culturalmente.


Cuadro de Necesidades, Satisfactores y Recursos que son necesarios relacionar y evaluar en sí mismo, para determinar el grado de Florecimiento Humano alcanzado, considerando que no sólo debemos tomar en cuenta los factores económicos monetarios,sino también los recursos no económicos, pero que muchos de ellos pueden requerir de lo económico.
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Resulta claro, que un sistema económico que promueva el florecimiento humano, la realización de las fuerzas esenciales humanas (de las necesidades y capacidades) para la generación de riqueza, tanto en su dimensión del ser (riqueza humana) como del estar (riqueza económica), en todos los ámbitos de la vida pública y privada, a todos los niveles socioeconómicos, es el sistema que requerimos para generar la mayor suma de felicidades.


Buscar satisfacer necesidades sin desarrollar capacidades, como acontece en los gobiernos populistas o de carácter colectivista (algo que, en lo más profundo, hace recordar la máxima romana de "pan y circo para el pueblo", o el dar el pescado sin enseñar la existencia y el uso de la caña de pescar) no genera riqueza ni, por ende, prosperidad ni felicidad: "El camino hacia el infierno está empedrado de buenas intenciones". Una economía social basada en la libertad (democracia) y la enseñanza del desarrollo de las necesidades y capacidades, y la satisfacción de aquéllas a través de la aplicación de dichas capacidades (valores, talentos-fortalezas, competencias) es la variante que necesitamos permitirnos probar, vivir, desde el intercambio de los mejores valores de uno por los valores de los otros. 


En las familias y en las escuelas, además de aprender ciertas competencias básicas y una multitud de información, nos convendría enseñar (luego de haber aprendido) a cómo crecer en independencia en la generación de la propia prosperidad y en la obtención de la propia felicidad, a través del ejercicio de nuestros talentos personales, de nuestras virtudes del alma y de los dones de nuestro Ser.


Wladimir Oropeza H.
Psicólogo clínico / Asesor vocacional


Bibliografía:

Boltvinik, J. (2007). “Elementos para una crítica de la economía política de la pobreza”. Desacatos, Nª 23. Pp.53-86.
Maslow, A. (1990). La personalidad creadora. (4ta ed). Barcelona: Kairós.



miércoles, 13 de abril de 2011

Sobre la economía social y la prosperidad: una perspectiva desde la psicología humanista y la economía moral. Parte II


LA VINCULACIÓN ENTRE VIRTUD, PROSPERIDAD Y FELICIDAD


“El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política.”
“Un pueblo pervertido si alcanza su libertad, muy pronto vuelve a perderla, porque en vano se esforzarán en mostrarle que la felicidad consiste en la práctica de la virtud.”
“…He pretendido excitar la prosperidad nacional por las dos más grandes palancas de la industria: el trabajo y el saber. Estimulando estos dos poderosos resortes de la sociedad, se alcanza lo más difícil entre los hombres, hacerlos honrados y felices.”
Simón Bolívar (1819). Discurso de Angostura.

El tema de la prosperidad, como un aspecto de la felicidad, no deja de estar presente en nuestra búsqueda contemporánea, individual y colectiva. En nuestro país, Venezuela, mucho se sigue hablando del sistema de gobierno que aporte la mayor cantidad de felicidad posible, como bien lo expresó Bolívar en esa frase tan manoseada hoy por hoy con la cual iniciamos este escrito. Quise profundizar más allá en lo que esta frase nos transmite actualmente, sabiendo muy bien que fue formulada en un momento histórico determinado. También me pareció interesante someterla a un primer análisis, haciendo uso del saber científico actual: psicología y economía.
No está claro, para nosotros los venezolanos, qué es eso de felicidad, la felicidad del pueblo, la felicidad del ciudadano… Y no hay indicadores de gestión propios que permitan decir con objetividad si esa felicidad que se busca se está haciendo realidad. Ya el Producto Interno Bruto (PIB) no es, por sí solo, indicador de felicidad para la mayoría de un país.
Por los momentos, convengamos que la felicidad es un estado afectivo, referido a un sentimiento de bienestar, el cual puede conceptualizarse desde dos perspectivas psicológicas (Rodríguez y et alt, 2010): la hedonista, que habla entonces de Bienestar Subjetivo (BS), referida a un juicio valorativo global en el que se expresa el grado de satisfacción con la vida; y la eudemonista, que la apellida Bienestar Psicológico (BP), refiriéndose a un estado de plenitud resultante del desarrollo de las virtudes. Hay un concepto que también tiene sus conexiones con la felicidad y la prosperidad, que es la Calidad de Vida (CV), el cual no tocaremos por ahora. Como se ve, en ambos casos se experimenta un sentimiento de bienestar, el cual muchos hemos experimentado al menos puntualmente.
La propuesta de eliminar la pobreza por sí sola no promueve la felicidad de manera estable. Se comenta mucho sobre lo que se ha hecho para reducir la pobreza, como el hacer más accesible ciertos alimentos a través de redes de distribución populares, pero eso, más otras medidas gubernamentales, no han sacado de la pobreza al amplio espectro de la población de los estratos D y E. El que se deje de practicar un vicio o se cure de una enfermedad, no hace a la persona positivamente virtuosa o saludable. Por ende, no se trata de que existan menos pobres, sino que aumente el número de ciudadanos prósperos e incluso ricos, en los diferentes ámbitos de la vida humana, por el ejercicio de virtudes y talentos. Pero la palabra riqueza, rico, dinero, finanzas, etc., parece que han adquirido características malévolas. Y esto contrasta con lo narrado en la Parábola de Talentos: Cristo, quien usa la parábola para explicar cómo funciona el Reino de los Cielos, nos cuenta que al fustigar el Señor-Dios al siervo negligente, por no hacer usado productivamente el talento y haber obtenido “usura” (leer dicha parábola en mi blog http://myblog-wladimiroropeza.blogspot.com/2010/12/sobre-tus-talentos-parabola-de-los.html) incluso le quita lo poco que tenía y se lo da a quien sí pueda multiplicar los frutos con el talento. El Reino de los Cielos, por ende, es un reino que pide usar los talentos para crear prosperidad, que nos demanda concientizar los dones del espíritu para que fructifiquen a través e las virtudes del alma y los talentos de la personalidad. No es un Reino donde tenga cabida la escasez y la pobreza (ni espiritual ni material, porque es un reino de plenitud). Entrarán pobres y ricos, materialmente hablando, que habrán llevado una vida virtuosa en la que habrán vertido su riqueza espiritual.
Al apuntar al crecimiento de la prosperidad se impulsaría a que crezca realmente la felicidad, en la que también impactan negativamente el grado de inseguridad social (tomemos en cuenta los índices de criminalidad y de muertes que causa) y de inestabilidad política. Esto es así, aunque ya hoy en día sabemos que es falsa la tesis económica en la que se supone que la felicidad siempre sube al subir el poder adquisitivo de los ciudadanos: de hecho, aunque las sociedades occidentales han crecido, en general, en riqueza material, no se han hecho más felices, como nos muestra el economista Layard (2005). El estudio (que profundizaremos posteriormente) hecho a nivel mundial deja en claro que la prosperidad económica no es la única variable que influye linealmente en el aumento de la felicidad y que lo hace hasta un punto determinado. Pero es conveniente dejar en claro que los resultados evidencian “una clara tendencia de los países más ricos a ser más felices que los [países] pobres” (Layard, 2005).
Si la libertad es la base de la creatividad y de la prosperidad, y ésta tiene una relación positiva con la felicidad, entonces un gobierno que sea perfecto porque produzca la mayor suma de felicidad posible necesariamente debe ser un gobierno que promueva la libertad. Y tendrá que ser un gobierno que incite, bien sea por la vía inevitable del ejemplo de sus personeros (gobernantes, ministros, empleados públicos) y por el empleo de propagandas veraces y políticas eficientes, la práctica de las virtudes. Al menos en la Psicología Positiva al hacer una comparación intercultural, Seligman (2003) y su equipo establecieron la existencia de seis grandes virtudes comunes:
  1. Sabiduría y conocimiento
  2. Valor
  3. Humanidad y amor
  4. Justicia
  5. Templanza
  6. Trascendencia

Dentro de cada una de ellas determinaron un conjunto de fortalezas que al practicarlas, promoverían la realización de dichas virtudes (más adelante ahondaré en este punto).
Obviamente, el Libertador, que no dejó de tener sus contradicciones en sus momentos, pensaba que la libertad era un valor de suma importancia, razón por la cual manifestaba un gran aprecio por las constituciones y el tipo de sistema político de países como Gran Bretaña y la América del Norte, considerando que dicho sistema político (liberal), como los conoció en aquel entonces, requería del cultivo de virtudes que pudiera hacerlo sostenible. Y dudaba de nuestro carácter moral (¿y psicológico?) como pueblo para tal logro.
Pues creo que es claro que su segunda frase es iluminadora de nuestra realidad política actual. Hay algo pervertido en nuestra forma de ser en el ámbito de lo público que nos ha llevado a la situación actual, donde impresiona que no estemos ganando en prosperidad ni en felicidad real colectiva.
La siguiente cita del Libertador habla por sí sola: quiso excitar (¡excelente palabra! Prefigura para nuestra imaginación la relación que existe entre la sexualidad y la prosperidad) nuestra prosperidad nacional por medio de dos actividades propiciadoras de la industria: el trabajo y el saber. Y como bien dijo Marx, en el liberalismo las fuerzas productivas crecen y con ello la prosperidad. Hay que propiciar la actividad industrial y la empresarial (con palabras ya de nuestra época), en libertad, insertándonos en la Era del Conocimiento (el saber, algo que no apreciamos mucho en nuestra cultura, punto a desarrollar posteriormente). Sinceramente, no creo que el Libertador se hubiera declarado partidario de regímenes que atentan en contra de la libertad, la prosperidad y, por ende, de la felicidad, recordando lo acontecido con la caída del Muro de Berlín y de la extinta URSS.
Conclusión: Es contradictorio hablar de felicidad y despotricar o satanizar la riqueza o la noción de capital. Tenemos que exorcizar de nuestra psique las premisas mentales erróneas que nos llevan a tal contradicción y purgarnos de las emociones negativas (miedo, asco, desprecio, culpa, resentimiento, criptoavaricia) asociadas con la riqueza. Si se busca la mayor suma de felicidad, eso implica apuntar a la prosperidad, a la generación de riqueza, a la creación, acumulación e inversión de capital (recordemos, humano, social, financiero, que tiene como piso el uso de los talentos transformados en fortalezas). Claro está, dentro de una concepción y una práctica económica humanista, sistémica, ecológica, donde la inclusión es importante porque se requiere del concurso armónico de todas las partes que forman el sistema.

Wladimir Oropeza
Psicólogo clínico / Asesor Vocacional

Bibliografía:

  • Bolívar, S. (1819). Discurso de Angostura. En, Simón Bolívar, Doctrina del Libertador. Caracas: Biblioteca Ayacucho. 1976. Pp. 101-127.
  • Layard, R. (2005). La felicidad. Lecciones de una nueva ciencia. México: Taurus.
  • Rodríguez, R., Díaz, D., Moreno, B., Blanco, A., y van Dierendonck, D. (2010). “Vitalidad y recursos internos como componentes del constructo de bienestar psicológico”. Psicothema, 22(1), pp. 63-70.
  • Seligman, M. (2003). La auténtica felicidad. Barcelona: Ediciones B.

jueves, 7 de abril de 2011

Sobre la economía social y la prosperidad: una perspectiva desde la psicología humanista y la economía moral. Parte I

"El objeto de la política social debe ser la promoción del florecimiento humano"
Dieterlen

Luego de releer algunos capítulos de "La rebelión de Atlas" y del "Manual del perfecto idiota latinoamericano", quiero compartir con ustedes algunos pensamientos constructivos.

La libertad es la base de la creatividad y la prosperidad. Y sin la acumulación de capital humano (talentos-fortalezas, conocimientos, destrezas...), social y financiero, no hay desarrollo, ni, por ende, prosperidad. 

Porque si bien hay que buscar establecer una economía social (en la que la prosperidad llegue a la mayoría, como nos recuerda filosóficamente García Bacca; y que la mayoría aprendamos a generar prosperidad, como Ramses complementa) en libertad, el hecho es que si no producimos, ¿qué se va a repartir? ¿Qué es lo que cada cual va a obtener para satisfacer sus necesidades, como resultados de la aplicación de sus capacidades? Hasta Jesucristo dijo respecto a cómo es el Cielo y a aquellos que no producen según sus talentos: "Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene cinco talentos. Porque a cualquiera que tuviere [produjere] le será dado y tendrá más, y al que no tuviere [no produjere], aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadlo en las tinieblas de afuera..." (Mateo, 25:14-30). No es con la política de Robin Hood que crearemos un país próspero, sino con el conocimiento y desarrollo de nuestras necesidades y capacidades, como lo dejó bien en claro Marx (y lo recalca Boltvinik, economista mexicano), postura que no se ha aprendido en muchos de los ensayos económicos socialistas latinoamericanos (a diferencia de Chile y Brasil, ¿y qué están haciendo ellos de diferente, entonces?). Es necesario ir más allá de la noción de "lucha de clases", y aprender que empresarios y trabajadores, dueños de empresas y empleados, "ricos y pobres", se necesitan mutuamente para que en base al mutuo reconocimiento de cada uno, intercambiando valor por valor, en paz y armonía ecológica, saquemos adelante el país: ésta es la dialéctica a la cual hay que atender, por parte de empresarios, políticos y el resto de la sociedad.

Y al publicar esto no pretendo generar odios ni mucho menos, como lo vivimos actualmente en la Venezuela polarizada, sino exponer una tesis: La Economía Social ("Vuestro Padre que está en los Cielos hace que el sol salga sobre malos y buenos y llueva sobre justos e injustos" Mt, 5:45) presupone la Economía Moral, necesariamente. La economía que genera prosperidad es aquella centrada en crear riquezas, partiendo de los talentos-fortalezas, como nos instan a hacer en la "Parábola de los Talentos" (Mt 25:14-30, versión de Valera y Reina). El que haya ricos avaros (que no son todos) no nos impide ver que hay personas pobres y de clase media vivarachos y aprovechadores, saqueadores de lo que producen los talentosos emprendedores, empresarios y productores en todos los niveles sociales. No es un problema de ricos vs pobres, si no de aprender, TODOS, a producir y a crecer en prosperidad física, psicológica, social, y, por ende, financiera. De comenzar a vivir, individual y colectivamente, desde valores que, como tales, contribuyan a poner en acción aquellas cualidades que nos permitan mantener, mejorar y perfeccionar nuestra vida individual y colectiva.

Conclusión: se trata de centrarnos en la autorrealización (Maslow) de las "fuerzas esenciales humanas" (Marx) anteriormente mencionadas (que se denomina actualmente "florecimiento humano": desarrollo y satisfacción de Necesidades / desarrollo y aplicación de Capacidades) en democracia, intercambiando valor por valor. Sin desarrollo  ni aplicación de las capacidades que cada cual tenga (talentos-fortalezas, conjugadas con conocimientos y destrezas, en roles laborales-profesionales acordes), ¿cómo lograremos satisfacer nuestras necesidades individuales y colectivas? La idea no es la igualación en la pobreza, sino el crecimiento de todos en la capacidad de generar riqueza (capital humano, social, psicológico, financiero, espiritual), de crear cada vez mayor prosperidad en todos los ámbitos de la vida humana.

Aprendamos y dediquémonos a administrar e invertir la abundancia, no la escasez, en paz, dando lo mejor de cada uno para con los demás (que es  el intercambiar valor por valor).

Wladimir Oropeza
Psicólogo clínico / Asesor vocacional

Bibliografía:
  • Apuleyo, P., Montaner, C., y Vargas, A. (1996). Manual del perfecto idiota latinoamericano. Barcelona: Plaza & Jánes.
  • Boltvinik, J. (09 de marzo de 2007). "Economía Moral / necesidades humanas". Rescatado de la web el 07 de mayo de 2010, de http://www.fondedeculturaeconomica.com/prensaImprimir.asp?art=5489
  • Dieterlen, P. (2007). "Cuatro enfoques sobre la idea del florecimiento humano". Desacatos, 23, pp.147-158.
  • García Bacca, J.D. (1983). Tres ejercicios literario-filosóficos de economía. Barcelona: Anthropos.
  • Maslow, A. (1990). La personalidad creadora. (4ta ed). Barcelona: Kairós.
  • Rand, A. (2005). La rebelión de Atlas. Buenos Aires: Grito Sagrado.

jueves, 24 de marzo de 2011

Gestión por Talentos y Fortalezas o Competencias: Responsabilidad organizacional, gerencial e individual

El 5 de mayo del 2008 se promulgó en Gaceta Oficial N° 042 el Manual Descriptivo de Competencias Genéricas de Cargos para la Administración Pública Nacional. Allí se plasman la propuesta para establecer un nuevo modelo gerencial del talento humano para “mejorar la capacidad de gestión del Estado”. Este modelo de competencias “…tiene como fundamento último poner en funcionamiento las herramientas que posibiliten la transformación de la administración pública al servicio del ciudadano…”; y “…que el éxito de este gran reto … dependerá … principalmente de la medida en que los actores a los que esta dirigido este proyecto se conviertan en agentes de cambio, sentando las bases de una nueva cultura organizativa…”


¿A qué nos referimos con competencia, talentos y fortalezas? Comúnmente se define competencia como «aquellas características de personalidad, manifestada como conductas, que generan un desempeño eficiente o superior en una función laboral específica». Las competencias abarcan una cantidad de diversos factores: rasgos de personalidad, aptitudes y actitudes, valores, motivos, conocimientos. Los talentos podemos equipararlos con los aspectos más profundos de las competencias (rasgos, valores y motivos) al definirlos como “patrones recurrentes de pensamiento, sentimiento y conductas, que pueden tener una aplicación productiva”, siendo éstas el asiento de las fortalezas, definidas como “desempeños consistentemente casi perfectos”, desempeños de alto nivel o sobresalientes, por la conjunción de talento desarrollado y de un rol o función laboral acorde. Las fortalezas son equivalentes a las competencias, como podemos apreciar.

Aunque los actores principales a quienes va dirigido este proyecto son las áreas de RRHH, los altos directivos de la Administración y Empresas (quienes brindan su apoyo formal y cotidiano para hacer realidad la necesaria transformación tanto de la cultura empresarial como de la forma de gestionar el talento humano), y los gerentes y supervisores (quienes con RRHH seleccionan, gerencian, evalúan y promueven el desarrollo de los talentos, competencias o fortalezas), es altamente conveniente que todos los empleados se involucren en el conocimiento y desarrollo de sus talentos a fortalezas (o competencias).


Pero hay condiciones nuestras que operan en contra: nuestra raíz cultura de la ignorancia (además de las raíces del abandono y del maltrato, establecidas por Manuel Barroso en su libro "La autoestima del venezolano: democracia o marginalidad"). En general, como sociedad, tenemos muy bajo conocimiento y cultivo de nuestros talentos y competencias, fortalezas y debilidades. Es altísima la cantidad de personas que en una entrevista no saben qué responder a la pregunta sobre estos aspectos de su personalidad, incluso al nivel más sencillo de sus virtudes y debilidades. No saben en qué tipo de actividad o rol laboral son o pueden ser sobresalientes, así como en qué áreas efectivamente pueden crecer hasta ser excelentes, por poseer talentos que no estén concientizados o pulidos.


También hay una alta cantidad de supervisores que no saben detectar los talentos en sus supervisados y promoverlos a fortalezas, siendo ésta una debilidad muy presente en la gerencia venezolana. Nuestra cultura venezolana no promueve los procesos de toma de conciencia de los talentos y los valores-del-ser en las familias, ni en las escuelas o liceos, ni en las universidades, y ni siquiera en la gran mayoría de las organizaciones. De allí tanta desorientación vocacional y problemas de productividad. Es muy frecuente encontrar personas, sobre todo adultos de mediana y edad avanzada, que luego de muchos años se sienten inconformes y frustradas en sus trabajos, sin darse cuenta que tanto el medio como ella misma contribuyó a que cosechara su insatisfacción.

De acuerdo a un estudio internacional realizado por la empresa Gallup, en general apenas el 20% de las personas en las empresas, en todos los niveles, están desempeñando un cargo que les exige hacer uso de sus talentos y fortalezas: el 80% está laborando desde sus debilidades (ausencia de fortalezas o de competencias, por carencia de talentos requeridos para dicho cargo). Esto trae como consecuencia baja productividad o baja eficiencia, baja calidad de servicio prestado, bajo nivel de satisfacción, frustración y disgusto con la tarea, agotamiento, estrés.

No es suficiente el sólo conocer los talentos que nos permiten ser competentes para ser esto último. Se requiere luego que a esos talentos le inyectemos lo que sí se aprende: conocimientos y destrezas, que se adquieren estudiando y a través de la práctica de funciones laborales que demanden de nosotros hacer uso de estos recursos internos. Y con ello desarrollar distintas fortalezas a lo largo de la vida, teniendo siempre como referencia sus talentos (recuerde: los patrones recurrentes, reiterativos, espontáneos, que usted acostumbra a dar, a nivel de pensamiento, de sus sentimientos y emociones o de sus acciones, y que equivalen, en cierto grado, a los aspectos más profundos de las competencias, los rasgos, valores y motivos).


Y no es suficiente, además, implementar un sistema de gestión de los empleados en base a fortalezas o competencias si la alta directiva y los gerentes, de las empresas públicas o privadas, no están comprometidos sinceramente con el sistema. Ellos son los primeros que deben dar el ejemplo, gerenciando a sus subordinados en base a los talentos y fortalezas de éstos, en congruencia con sus valores, estimulándolos, de esta manera, a ser mejores empleados y personas. Es a través de los ejemplos que mejor se enseña. La palabra, al no ir acompañada del ejemplo cotidiano, es palabra muerta.

Por todo lo anterior, pregúntese si es directivo, gerente o supervisor: ¿Cuáles son mis talentos y competencias y las de mi equipo? ¿Cada supervisado tiene la posibilidad de dar lo mejor de sí? ¿Cómo puedo contribuir para incrementar la motivación, las competencias o fortalezas de mi equipo? ¿Qué cambios he de introducir en mi estilo de liderazgo para gerenciar efectivamente en base a los talentos y fortalezas de mis subordinados y que den de sí lo mejor?

O si es un empleado y quiere estar más satisfecho con su trabajo, rindiendo más, sintiendo que hace todos los días lo que mejor puede y sabe hacer, perfeccionándose cada día: ¿Qué talentos tengo: Emprendedor, Enfoque, Excelencia, Analítico, Estudioso, Carisma, Relación, Estratégico, Mando, Armonía, Inquisitivo, Empatía, Inclusión, Responsabilidad, Flexibilidad, Disciplina, Comunicación, Equidad…? ¿Qué competencias he desarrollado: Autocontrol, Orientación al Logro, Liderazgo, Trabajo en Equipo, Orientación al Cliente, Pensamiento Creativo, Búsqueda de Información, Desarrollo de Personas, Responsabilidad Social…? ¿El cargo que desempeño me permite poner en funcionamiento diariamente mis talentos y competencias? ¿Puedo realizar en él mis intereses, motivaciones y valores? ¿Estoy dando, desde mis fortalezas o competencias, una mejor contribución a mi familia, a mi equipo de trabajo, a los clientes, a la empresa, a la sociedad?


Bibliografía:
Barroso, M. (2007). Autoestima del venezolano: democracia o marginalidad. (3ra ed). Caracas: Galac.

Buckingham, M. y Coffman, C. (2000). Primero, rompa todas las reglas. Barcelona: Norma. [Cómo gerenciar en base a talentos, con el estudio de la Organización Gallup]
Hay Group (2004). Las competencias como herramienta para identificar individuos con alto desempeño: Una visión general. Working paper. Extraido de la web el 03 de diciembre de 2010, de https://ctp.uniandes.edu.co/Documentos/Las_Competencias.pdf

Wladimir Oropeza H.
Psicólogo / Asesor Vocacional

miércoles, 23 de marzo de 2011

Sobre nuestra independencia y nuestra cultura venezolana


19 de abril de 1810. Día de la Independencia de Venezuela
Si como muy bien ilustra Manuel Barroso, reproducimos en nuestra vida diaria y sus diferentes contextos (pareja, familiar, comunal, laboral, social, institucional, político, económico, espiritual) las raíces culturales del abandono, el maltrato y la ignorancia… Si desde los tiempos de la colonia arrastramos un conjunto de tensiones entre los diferentes estratos sociales de entonces (que podemos reducir a los "padres de familia" y a la "multitud promiscual", según nos enseña Pino Iturrieta), tensiones que han pervivido con diferentes ropajes, con sus respectivos concomitantes actitudinales y emocionales (menosprecio, repulsión, odio, resentimiento, orgullo, soberbia, igualación, exclusión, oposicionismo), junto con nuestras divisiones intrapsíquicas y paradojas psicológicas y sociales no resueltas... Si como es adentro es afuera y como es afuera es adentro (adentro de cada venezolano, afuera en los diferentes contextos de nuestra vida ya citados)… Entonces la guerra por la independencia no ha terminado: las raíces psicoculturales de la guerra independentista y la federal se mimetizaron en los tiempos de paz para renacer del sustrato de nuestra psique colectiva en nuestra actualidad. Todavía hay combustible psicosociocultural que revive la llama de la guerra que nos arde por dentro, entre diferentes aspectos de nuestra psique, y que proyectamos a nuestra realidad venezolana, actuándola en nuestra relaciones interpersonales e institucionales (a todos los niveles, en todos los estratos).

Batalla de Carabobo
Es importante que, cada uno de nosotros, concienticemos la guerra interior que libramos, que concienticemos la guerra psicosociocultura que arrastramos cual "historia detenida" (Herrera Luque) o "pasado que no pasa" (Pino Iturrieta). Que aprendamos a alcanzar la paz adentro, para poder verter la paz afuera. Y que los líderes a nivel político, económico y social reconozcan su cuota de influencia, por modelaje, sobre diversos sectores de nuestra sociedad, reconociendo nosotros nuestra cuota de responsabilidad en este proceso de pacificación tan necesario.

Atlas cargando al mundo
La preeminencia de la figura del héroe y de lo heroico es fuerte en nuestra psique colectiva, de allí la exaltación que todavía vemos genera eco en nosotros (idealización exaltada o rechazo virulento de unos y de otros: los extremos se tocan). Guzmán Blanco atinó con el culto a los héroes como mecanismo ideológico para aglutinar la mentalidad de la sociedad, por la necesidad psicológica de tales personajes que hemos tenido los venezolanos: no se le puede dejar de reconocer lo efectivo de tal estrategia. Una pregunta clave es qué implicaciones mentales, emocionales, sociales, etc., trae que nuestra psique (colectiva e individual) esté posesa por la figura del Héroe: qué forma de actuar, pensar y sentir por parte del poseso (mesianismo, intolerancia, incapacidad de escucha y de rectificación, etc.), y qué posición complementaria exige por parte de los demás (sentirse víctimas, desesperanzados, impotentes, sumisión, a la espera del héroe que los rescate, etc.). Son puntos éstos para observarlos en nuestra sociedad y en cada uno de nosotros, no escamoteándonos o mintiéndonos sobre el grado en que actuamos ambas posiciones (con la pareja, la familia, en el trabajo, en la comunidad, la sociedad, etc.).


Recordé el balance de Bolívar, quien expresó: "hemos ganado en independencia, pero no en libertad". Me parece muy acertado, porque me resulta cónsono con nuestra realidad actual: ganamos independencia política en ese entonces, pero de libertad de conciencia (la mayor y más profunda de las libertades) poco o nada (sin mencionar la independencia económica). El movimiento independentista de 1810-1811 ha sido apenas un inicio en estos sentidos.

Seguimos repitiendo complejos o patrones psicoculturales. No hemos superado psíquicamente nuestra historia. Al decir de Jean Ladrière, somos presa todavía del “Principio de Adversidad” (la "alquimia de la política"): obtenemos lo contrario de lo que buscamos conscientemente como sociedad. Es la emergencia de nuestra polaridad inconsciente que desbarata las mejores intenciones de nuestros proyectos políticos y sociales. Y vuelve al redil nuestra sombra colectiva, manifestándose lo obvio: cómo somos sordos ante nuestras polaridades, históricamente no resueltas. ¡Qué desconectados estamos de la repetición rítmica de la melodía histórica que hemos estado danzando!

Firma del Acta de Independencia de Venezuela (5/04/1811)
Hacer esos balances, tomar conciencia de nuestras tendencias históricas colectivas e individuales e introducir cambios de valores y actitudes institucionales, sociales e individuales: así daríamos, considero, un paso importante en lo que llamamos independencia. Que aquellos pasos dados desde 1810 al 1830 no tuvieron como objetivo la búsqueda de independencia según la entendemos hoy (libertad para todos, en todos los ámbitos de la vida, para obtener la felicidad anhelada), sino que tuvo como motivo central la preservación de un estatus y sus privilegios (la de los mantuanos), queriendo a su vez evitar un alzamiento por parte de la "multitud promiscual". Esa “libertad” ilusoria dista mucho de lo que necesitamos realmente: libertad de conciencia, de lo cual la educación es apenas un componente. Libertad de conciencia que no es igual a nuestro amor al caos, a la pauta compulsiva de rechazo a toda autoridad o norma (reacción a cómo ha sido, entre otros aspectos, el ejercicio de la autoridad -en la vida familiar, social y laboral-). El desconocimiento de nuestra historia, de los cambios o permanencia de nuestra mentalidad, ideas, sentires y formas de hacer las cosas a través del tiempo, además de nuestro desinterés y la deformación ideológica, contribuyen a nuestra permanencia en la inconsciencia de lo mejor y lo peor de nosotros y de nuestra cultura, que sigamos sin rumbo claro, sostenido, y el no entrever formas de transcender estas (nuestras) polaridades, y así dejar de recrear tanto nuestra guerra interior como las tres raíces (abandono, maltrato e ignorancia) en nuestro diario convivir familiar, laboral y social.

Wladimir Oropeza
Psicólogo / Asesor vocacional
Caracas, Venezuela
wladimir.oropeza@gmail.com

Bibliografía:

  • Barroso, M. (2007). Autoestima del venezolano. Democracia o marginalidad. (3ra ed). Caracas: Galac.
  • Caballero, M. (2007). Ni Dios ni Federación. Crítica de la historia política. Caracas: Alfa.
  • Herrera Luque, F. (2000). Los viajeros de Indias. (6ta ed). Caracas: Pomaire
  • Ladrière, J. (2004). L´ humanisme contemporain. En, Jean Ladrière, La Foi chrétienne et le Destin de la raison, París: Ed. Du Cerf, pp. 17-33. (Traducción de Vivero Nazario)
  • López-Pedraza, R. (2002). Sobre héroes y poetas. Caracas: Festina Lente.
  • Pino Iturrieta, E. (2008). Ideas y mentalidades de Venezuela. Caracas: Alfa.
  • Pino Iturrieta, E. (2006). Fueros, civilización y ciudadanía: estudios sobre el siglo XIX en Venezuela. (2da ed). Caracas: UCAB.
  • Quintero, I. (2008). La conjura de los mantuanos. Caracas: UCAB y Academia Nacional de la Historia. Colección Bicentenario de la Independencia

Sobre la preeminencia de la figura del héroe en nuestra psique colectiva venezolana

(Respuesta a un amigo: Marco Estanga)
Esa preeminencia de la figura del héroe en nuestra psique colectiva (necesaria en un momento y que alude a una dimensión de la vida psíquica), ha recorrido un largo camino hasta nosotros, los venezolanos. Primeramente, gestada en Grecia a través de la Ilíada y la Odisea, continuada por la obra de Virgilio en Roma y la de otros autores, traspasada a España y requerida como estilo de vida durante la Guerra de la Reconquista y la Contrarreforma española, nos llega vía la Conquista y la Colonización, junto con toda la imaginería medieval y la literatura sobre las gestas de Caballería y la noción del honor que imperó durante el Antiguo Régimen.
Pero no hubo toma de conciencia sobre la sombra del héroe, que muchas veces tomaba formas psicopáticas, titánicas, tal como lo expuso Eurípides en algunas de sus obras, y luego veríamos en la literatura de la picaresca española. Y nosotros como colectividad nos encontramos posesos sin mayor disposición de reflexión sobre el anverso y reverso de lo heroico en nuestras vidas y sus contextos.
Entiéndase que lo heroico en sí mismo no es "malo": su unilateralidad como guión de vida y el no asumir la concomitante sombra que le es inherente, sin posibilidad de asumir otras posturas vitales arquetípicas que nos impriman movimiento psíquico como colectividad (en ves de estar en la eterna repetidera del mismo ineficiente guión), es lo problemático.
Y tienes razón, Marco: lo valorado en lo heroico son las grandes gestas, las que tienen un matiz carismático de arrastre colectivo. No valorizamos las hazañas de la vida cotidiana que contribuyen a la sobrevivencia y al más allá propio de la resiliencia.
Y parece que si, amigo, seguimos necesitando de la variopinta fauna política o de otros tipos, noria de mismidades, hasta que asimilemos la imagen que nos reflejan en ese espejo que es la vida. Algo así como que en una relación de pareja, cada pareja le muestra al otro la secreta valoración que de sí tiene, al reflejarle lo mejor y lo peor del otro. Algo así como dicta la sabiduría popular: "cada pueblo tiene el gobierno que se merece". ¿Esta frase dolerá mucho leerla en los tiempos actuales? ¿Muchos se molestarán? ¡Sí! Y ante todo lo expuesto anteriormente, de cada uno depende "llorarse las mentiras o cantarse las verdades" de tal dicho. Lo cual no significa no buscar soluciones, pero considero ineludible que tales soluciones pasen por la toma de conciencia sobre lo interno en nosotros, individual y colectivamente, que proyectamos sobre el mundo externo.

Wladimir Oropeza
Psicólogo / Asesor Vocacional
Caracas, Venezuela

Bibliografía:

López-Pedraza, R. (2000). Ansiedad cultural. (2da ed). Caracas: Festina Lente.
López-Pedraza, R. (2002). Sobre héroes y poetas. Caracas: Festina Lente.
Uslar Pietri, A. (1990). Cuarenta ensayos. Caracas: Monte Ávila.

  • Herminda Romani
    El arquetipo del héroe es muy complejo en si, trae muchas responsabilidades, aparte de asumir roles ó situaciones que no deberías; es muy pesada la carga de mantener la postura del héroe porque se supone que es perfecto, o sea no comete errores, no es de este mundo ,je je je. La historia de la Humanidad así nos lo ha hecho saber; el colectivo es una energía que debemos discernir y filtrar con mucha cautela y a distancia porque si no, nos arrastra sin darnos cuenta, tener conciencia de los aconteceres para estar informado. Tú lo has expresado muy bien; en lo interno esta la única verdad. Gracias Wladimir.....
  • Wladimir Oropeza
    ¡Sí Herminda! Mencionas dos cosas importantísimas.
    1) La actuación heroica conlleva en muchas ocasiones de injusticias autoimpuestas, de autosacrificios que no son evolutivos (¿hay a estas alturas sacrificios evolutivos? No parece. ¿Y para qué andar de ambulancia a diestra y siniestra?). Y por eso es una de las cosas que bien comenta Ayn Rand en "La rebelión de Atlas". ¿Cargar el mundo a cuesta? ¿Las responsabilidades no asumidas de otros? El brindar servicio puede esconder, muchas veces, tonalidades heroicas que es importante concientizar. De allí el principio de Cristo muy sabio "no echéis las perlas a los cerdos", o de otra forma, "has bien, mirando a quien", muy al contrario de lo que usualmente se dice.
    2) Hay que discernir lo que nos proviene del colectivo. Excelente Herminda! Jung nos enseña que es importante ser verdaderamente un individuo, y esto implica discernir lo que nos viene de la psique colectiva (consciente e inconsciente) para no seguir actuando como autómata, atendiendo al proceso de individuación del Sí mismo (o del Ser): atender tu verdadero proceso de autorrealización.
    Gracias a ti Herminda!!
  • Colombia Amezquita
    LOS HEROES SON MUY INTERESANTES FELICES O NO ACERTADOS O NO, SON UNA SINTESIS DE LA MASA.
  • Wladimir Oropeza
    ¡Gracias Colombia! Los héroes son una dimensión de la vida humana que respondieron a una necesidad, donde la vida demandaba mayormente una actitud extrovertida, volcada sobre la acción en el mundo, carismáticamente arrastrando a las mayorías.
    Hoy en día se requiere la asunción de otra actitud, de otro arquetipo que pide una visión más introvertida, más volcada sobre nuestro mundo interior, concientizando nuestra Sombra, nuestro yo inferior individual y colectivo, a la vez que nuestro Ser y el Principio Rector de todo lo existente (llámesele como se lo quiera llamar). Esto no implica dejar de actuar sobre el mundo, pero sí concientizar qué hemos dejado a un lado en todos estos siglos como faena colectiva, haciendo insight sobre la polaridad inconsciente del héroe, polaridad desde la que terminamos, la generalidad de las veces, boicoteándonos los mismos proyectos heroicos. ¿Acaso nuestra historia universal y la venezolana no da muestras de ello?
  • Uxmal Amezquita
    Epale a todos...
    Hay detalles que no se han mencionado aquí, como por ejemplo, el tratamiento que se le haría al Maestro Jesús El Cristo como héroe....
    y en otro orden de ideas seria la misión dada a ciertas personas sea por cualquiera de sus habilidades o capacidades por el Dios Padre Universal para realizarlas, a pesar de no querer realizarlas u obligados por las circunstancias.... seria interesante reflexionarlas.
    Por otro lado el famoso dicho ese que dice "has el bien sin mirar a quien", hay que tener cuidado ya que este dicho fue elaborado muy abajo a fin de desequilibrar el orden universal.
  • Wladimir Oropeza 
    Muy interesante Uxmal! Incorporas la dimensión espiritual, mística (no religioso-eclesiástico), de la vida, que en general tendemos a excluir o no tocar, porque el predominio de la visión cientificista-reduccionista de la Modernidad y el pesimismo ilustrado de la Posmodernidad tienen todavía mucho peso en nuestra psique colectiva, aspectos éstos de los cuales cada quien asumirá una posición (según su experiencia y conciencia), en caso de haber discernido sobre estos tópicos.

    Tu comentario me entusiasma a hacer una aproximación reflexiva, que ojalá pudiera darle visos de ejercicio literario-psicofilosófico.

    1) A CristoJesús no lo vería como héroe. Aunque muchos lo tildarían de mesiánico, él vino, desde mi perspectiva personal (una de tantas de las que existen) a liberar nuestra Conciencia, a que reconociéramos nuestro nivel divinidad, a que nos abriéramos a la dimensión transpersonal del Amor y reconociéramos nuestra filiación con Dios. Y dijo claramente "no echéis las perlas a los cerdos", que para mí es otra forma de decir "haz bien mirando a quien", equivalente a dar "amor con sabiduría" como dijo alguien sabio. Y ni qué decir sobre su conciencia respecto al tema del mal en general y del mal particular que nos habita ("no resistáis al mal", frase suya). Aspectos éstos muy distantes de las grandes figuras posesas por la figura del héroe, como bien nos los pintas los clásicos griegos, y que mantienen el mismo perfil hasta nuestro tiempo (por ejemplo, proyectar el yo inferior o sombra afuera, tildando a muchos de enemigos, y encontrando eco de esto mismo en otros que lo siguen o lo adversan de manera furibúndica: "los extremos se tocan").
    2) Tocas otro punto que pareciera no tener que ver con el tema de lo heroico, pero sí lo tiene: la misión y los talentos. La Parábola de los Talentos (Mt., 25: 14-30) considero da una excelente respuesta a tus inquietudes. Equivalentes de lo que llamas misión: Desde la Psicología Arquetipal las personas tienen una vocación, un llamado; o desde Jung alcanzar la individuación; o desde la Psicología Humanista hay un proceso de autorrealización del propio Ser qué atender. Y estos aspectos (vocación, individuación, autorrealización) están casados con talentos (capacidades) para realizar nuestro "llamado" (no importa si se cree en esto desde una óptica espiritual). Pues bien, en esta autorrealización se requiere de rasgos heroicos para asumirlos y materializarlos, y poder bregar con los obstáculos internos y externos. Y aquí es muy provechoso la ejemplificación de lo heroico en consonancia con el trabajo interno, como lo ilustra la obra "Los Trabajos de Hércules" de Alice Bailey. Esta es una óptica donde se aprecia el valor evolutivo de lo heroico como actitud ante la realización del propio Ser, del llamado, de los talentos. Sólo agregaré que el no atender al proceso de autorrealización personal es uno de los mayores actos de incongruencia consigo mismo, con "su" Ser, con el propio poder de realización, la propia felicidad... La Parábola de los Talentos te describe qué se cosecha si se lleva a cabo o no este trabajo, que por las condiciones de nuestro mundo requiere de una actitud heroica muy distinta del típico héroe poseso por esta figura arquetipal.

    Gracias Uxmal, por tus comentarios y la oportunidad para compartir reflexiones, sentires y vivencias!
  • Felix Gomez
    El tema abre un abanico de perspectivas muy amplias y complejas y creo que las espirales dinámicas tienen mucho que decirnos acerca de esto los invito a iniciar un Chat para conversar y debatir este tema en relación a lo que esta pasando en nuestra sociedad , el mito de Bolívar, el síndrome de los Héroes Muertos; solo conversando podemos iniciar algo, de pequeñas cosas grandes suceden .

    EL Ultimo libro de Axel capriles "El Triunfo del Tío Conejo" de Axel Capriles da en el clavo en eso de la relación entre el Héroe y el Pícaro y la psicopatología que existe en todo esto.
  • Oniska Fernandez Esto quiere decir que tenemos que trabajar duro para ser mejores cada día... y estar atentos.
  • Marco Estanga
    Acuso recibo de tu respuesta.

    Comparto contigo que la figura del héroe ha sido necesaria, y pienso que en algún grado aún lo es para nuestra marcha sobre la historia, mas como lo señalas, no ha habido escucha sobre la sombra del héroe, que le acompaña de forma natural, pues la sombra es parte de la naturaleza del alma. Cuando te hablo de la sombra no me refiero solamente a esos aspectos oscuros, ciertamente patológicos que pueden acompañar al guerrero heroico, también me refiero a los talentos escondidos en la psique y que fueron reprimidos en la persona: Muchos guerreros heroicos se han destacado tanto por sus métodos de tortura como por sus expresiones artísticas relativamente bien elaboradas. Habría que reconocer entonces que los héroes tienen su grado de normalidad maligna tanto como benigna, porque a todo ser humano le corresponde llevar la luz y la sombra de su alma.
    El problemas es cuando los grupos de poder utilizan la luz del guerrero heroico para tapar sus sombras, (Aquí tendríamos que tratar el asunto del claroscuro del héroe que sirve de referencia pero no me quiero desviar), o utilizan las sombras del guerreo heroico para justificar las propias.
    Estoy claro en mi pensamiento en que todo gobierno refleja lo que la colectividad tiene en su propia alma. Más también pienso que el que ejerce el poder puede ayudar a sanar la sombra de su pueblo o intensificarla para su propio poder: Observa a Hitler en Alemania o a Milosevic en Bosnia Herzegovina y el ejemplo de Mandela en Suráfrica. En todos los casos los pueblos tenían bastantes ingredientes de violencia, odio y resentimiento para desatar el infierno en la tierra, tal como ocurrió en los dos primeros casos, pero no en el último que te nombro, porque ese otro líder, Mandela, supo domesticar la sombra personal y la sombra de su pueblo no encontró la resonancia para manifestarse en toda su extensión, dando paso a un proceso de sanación colectivo.
    Tenemos que asumir otras posturas arquetipales, otros fundamentos éticos para reconocer esa sombra que nos acerca a un sino trágico y buscar, no su contraparte, sino más bien en otra parte, unos nuevos modelos de entendimiento colectivo.
    Tenemos suficiente recorrido heroico cotidiano como para poder iniciar un cambio desde abajo, con verdadero reconocimiento de nuestra oscuridad y de nuestra luz. Hemos demostrado resiliencia porque no sólo es que hemos resistido ya muchos golpes como colectivo y como individualidades, sino que hemos demostrado que se nos pueden doblar las rodillas pero no caer, y seguimos avanzando con todo y los porrazos. Pero estamos en una coyuntura: O reconocemos nuestro lado feo y tácitamente compartido como sociedad, y buscamos la otredad o nuestra propia sombra colectiva reclamará su autonomía y ya sabemos a que lleva eso.
    Reitero lo que escribí en la nota originaria: es importante que reconozcamos los méritos humanos y falibles de nuestros guerreros heroicos, dándoles su justo lugar (con su luz y su sombra) como figuras históricas y denunciando la apropiación y explotación de su imagen a favor de los que detentan el poder…es un buen paso para empezar a reconocernos íntegramente…Seguimos conversando
  • Wladimir Oropeza Esa es la idea, Oniska: trabajar de la forma más placentera posible en nosotros mismos, conociendo nuestra luz y nuestra oscuridad, realizando nuestro "sino", como bien menciona Marco.
  • Wladimir Oropeza 
    Gracias Marcos por responder, para que así pueda la información llegar a mayor cantidad de personas.

    Y respondiendo a tus excelentes comentarios ¡Sí! Al hablar de Sombra se habla de los aspectos no conscientes que pudieran ser positivos o negativos (términos estos que no me gustan mucho). En general muchos son desconocidos, y otro montón son reprimidos o tratados mediante diversos mecanismos de defensa, para que no arriben a la conciencia. Un héroe puede expresar aspectos positivos, que al ser manifestados normalmente pudiéramos considerarlos no como Sombra, porque ya están integradas a la personalidad (ejemplo, en la película "El último Samurái", el Samurái manifiesta un nivel de integración entre aspectos que podríamos llamar de forma genérica yang o masculinos y ying o femeninos, que podría sonar extraño para nuestra cultura machista). También al hablar de Sombra incluyo esos aspectos positivos no conscientes (Sombra dorada, al decir de Jung), pero reconozco que hago énfasis en los otros, en aquellos desde los cuales nos boicoteamos los mejores proyectos de productividad, felicidad, prosperidad, evolución, etc., aspectos que muchas veces son característicamente titánicos (López-Pedraza).
    Contribuir a concientizar y sanar la propia sombra y apoyando a otros en estos procesos respecto a sus sombras, así como crear condiciones para la toma de conciencia colectiva sobre la sombra colectiva, es una tarea que considero necesaria y urgente en nuestra cultura.
    Y es cierto: los líderes pueden contribuir a manifestar o a resolver la Sombra colectiva (domesticarla suena más propio de una psicología de la adaptación, que a la final no permite trascendencia alguna).
    Estamos de acuerdo entonces en que nos urgen otras posturas arquetipales, que pueden requerir como requisito el logro de un mayor nivel de pacificación interna y de integración de aspectos escindidos. Por ejemplo, si hablas de entendimiento colectivo, muy probablemente estés refiriéndote a procesos donde esté incluida la "empatía", que tiene un fuerte componente emocional. Si estamos peleados con nuestra sensibilidad (como de hecho ocurre en nuestra cultura latina machista), el entendimiento no podrá llevarse realmente a cabo, porque se cojeará de una condición necesaria.
    Comenzar una cambio desde abajo...! ¡Vaya amigo! ¡Eso sería bien interesante! Es un aspecto con el cual estoy en buena medida de acuerdo. O un trabajo hecho tanto desde abajo como desde arriba: desde la base y con los líderes y las élites, sin dejar de incluir a las instituciones. ¡Claro! ¿Qué líder político o social se avizora con estos intereses actualmente? Dejo la pregunta en el aire.
    Reitero tu reiteración: como ejercicio educativo, sería buenísimo enseñarlo en los colegios: estudiar nuestra historia desde una óptica más equilibrada, integrada, donde podamos estar claros en los contextos y calibrar a nuestros personajes históricos en sus pros y contras, en sus aciertos y desaciertos, en su luz y en su sombra. A la vez que propiciamos ese enfoque, esta visión, en nosotros mismos (en nuestro presente): individual y colectivamente.